domingo, 8 de julio de 2012
Rendida...
Y ya, cuando me caiga
rendida y fatigada,
me sabré luminosa
sin las luces oscuras,
que habitaban mi alma.
Atenderé mis cuitas,
con los sabios consejos
de un cuerpo destrozado.
Pelearé otro día,
por seguirme mirando
en el pequeño espejo,
que guardo en el armario.
Me desharé la trenza,
me arreglaré mi pelo,
me lavaré las manos,
me tenderé en el suelo,
y esperaré el momento
de la noche tardía …
¡ la que tiene mi cuento !.
Ya no soy la princesa,
que dormía en el sitio
que le correspondía.
Fui cayendo al cieno
a un lodo tan oscuro,
que perdí los tres vértices
que en su momento,
estaban sujetando
el templo acobardado
de mi esculpido nicho.
Al borde de las manos
el cilicio,
golpeando lamentos desdichados,
al sentir la caída
del cuerpo en entredicho,
con el que antes jugaba
a hacer que aún vivía,
cuando ya estaba muerta
tocando el precipicio.
Y es por eso que ahora,
rendida y fatigada,
me sabré luminosa.
Y atenderé mis cuitas,
me desharé la trenza,
y esperaré el momento
para cerrar mi cuento …
sin pausas y sin prisas.
domingo, 1 de julio de 2012
Quizá ... menesterosa
Ya equivoqué mi rumbo nuevamente, y me perdí en las lunas que van atravesando los oscuros pasillos de mi mente.
¡ No tienen Sol !
Está escrita de errores, mi cabeza.
Tan asumidas tengo mis miserias, que soy menesterosa igual de ideas, que de abrazos, que de estúpidas preces a los dioses, que me invitan a un sorbo de sus días, que amañan sutilezas.
Mis lunas son abrigos de locuras.
Fuego caliente, en voces de pasiones.
Algún amanecer distinto, a la sombra de un viejo y ciego nudo, donde ato y desato mi atropellada vida.
Mi vida, que es sombría con las luces, y abierta y despejada cada noche, al borde de mis lunas.
Locas lunas, que viven con mis días.
¡ Pues sí. No tienen Sol !.
Ni ellas, ni tampoco los pasos que se pierden en un caminar lento, de anciana despedida.
Quizá menesterosa, quizá olvidada, quizá obligada a silencios desde el frío que existe en rutas de otras bocas.
Bocas desangeladas, maliciosas, incluso con envidia … Bocas de vidas, que a fuerza de mirarse en sus espejos, no notan su retrato sin Sol … inacabado.
Y que intentan mostrarme los caminos errados, sinuosos y angostos, porque si así me pierdo … ¡ Ya no vuelvo a sus vidas !
Y yo … me voy respirando despacio, amarrada a mis truenos y a mis risas.
Y a ese Sol, que me invento deprisa, y que trepa las bocas que oprimen y pisan.
Mis lunas, tienen mis besos.
Los que saben, a fuerza concebida en más de algún dolor, que trae la vida.
Ilusos ( y soberbios, quizá ) los que mienten, los que se amparan en miles de palabras que escupen por su boca, en un intento vano de vencer … a una sonrisa.
¡ Y ya ves que no ! ... son batallas perdidas.
¡ Tengo tan asumidas mis miserias, que soy yo quien las guía !
domingo, 17 de junio de 2012
García Lorca ... In memorian
Ayer sábado, se ha celebrado un recital en homenaje a Federico García Lorca, en El Campello, Alicante.
No pude ir, pero colaboré con este poema.

Del color abrasivo
de los ojos malignos
que miraban,
nos miraron sus ojos
desde la extraña tierra
que rozaba ...
" ...Y si no te importase,
dormiría en tu casa", nos decía,
con la voz hacia dentro
y el cuerpo ya encogido.
" No me siento preciso
al hablar sin palabras.
No se donde dejar,
los suspiros que evito.
Me duelen las entrañas
de sudar precipicios ... "
"¡ Al norte, al norte ... !
al sur, ahora al sur ",
se escucha entre los nichos.
¡ Qué locura se expande
doblando las esquinas
de los besos ladinos !
¡ Qué paz en las aristas
sin embargo !
¡ Qué poca disciplina
tiene la boca mía ,
qué escupe las palabras
sin casi sostenerse !.
Y desde aquí, me visto
al son de mis mentiras
y verdades a medias.
La luna de esta noche
con falda de lunares tatuada,
tiene un perdón a medias
para este granadino,
que grita su destino
desde un suelo
que anduvo mil caminos,
de destrozadas rutas peregrinas
que agitaban sus vientos
en miles de abanicos.
El calor de la muerte, abrazando
el frío de la vida ...
Me sangran los adioses
de todos los amigos...
..." Un momento tan sólo, caballero.
Necesito un momento
que tenga tres palabras,
que sólo tres palabras necesito,
para hacer que no muera
en esta yerma tierra ...
mi amigo, Federico ".
No pude ir, pero colaboré con este poema.

Del color abrasivo
de los ojos malignos
que miraban,
nos miraron sus ojos
desde la extraña tierra
que rozaba ...
" ...Y si no te importase,
dormiría en tu casa", nos decía,
con la voz hacia dentro
y el cuerpo ya encogido.
" No me siento preciso
al hablar sin palabras.
No se donde dejar,
los suspiros que evito.
Me duelen las entrañas
de sudar precipicios ... "
"¡ Al norte, al norte ... !
al sur, ahora al sur ",
se escucha entre los nichos.
¡ Qué locura se expande
doblando las esquinas
de los besos ladinos !
¡ Qué paz en las aristas
sin embargo !
¡ Qué poca disciplina
tiene la boca mía ,
qué escupe las palabras
sin casi sostenerse !.
Y desde aquí, me visto
al son de mis mentiras
y verdades a medias.
La luna de esta noche
con falda de lunares tatuada,
tiene un perdón a medias
para este granadino,
que grita su destino
desde un suelo
que anduvo mil caminos,
de destrozadas rutas peregrinas
que agitaban sus vientos
en miles de abanicos.
El calor de la muerte, abrazando
el frío de la vida ...
Me sangran los adioses
de todos los amigos...
..." Un momento tan sólo, caballero.
Necesito un momento
que tenga tres palabras,
que sólo tres palabras necesito,
para hacer que no muera
en esta yerma tierra ...
mi amigo, Federico ".
lunes, 28 de mayo de 2012
Mi luna
Vestida y bien vestida
con sudario de plata,
se me ha muerto la luna.
Se oscureció la noche,
y al volver,
ella ya estaba fría
sin brillos en su cara.
No le quedaban besos, de calor
de pasiones aturdidas.
Se distrajo un momento de mis ojos
y se perdió en el día,
sin encontrar caminos
de regreso a las noches,
donde el lamento plácido del viento
nos mecía.
Las manos arrugadas,
los ojos apagados,
los labios confundidos ...
ahora, me siento tan anciana sin ella,
que me iría.
Con ella.
Con ella que me vistió
de luces de colores,
me consoló en los llantos,
me durmió entre sus brazos
bordeando las lindes
de este invierno
que me sabe a callado.
Me iría,
vestida en su silencio
a palpitar despacio cada noche,
y despachar deprisa cada escarcha,
sin apartar mis manos
de sus voces.
He perdido el sentido
y la ignorancia,
al no tenerla cerca y escucharla.
Me he detenido a ser quien no debía,
y se ha muerto mi luna.
La de los ojos grandes
que miraban “mis blancos
y mis negros”,
la de las manos cálidas
que sujetaban mis risas
y mis lágrimas,
la que escuchaba silencios sostenidos,
o súplicas cerradas.
He querido volver ...
y ya no estaba.
Vestida y bien vestida
con sudario de plata,
me he quedado sin alma.
Se la llevó mi luna
a morirse con ella,
viendo que no bastaban
los silencios
para partir el miedo de los días.
Su camisón tranquilo
de hilo de seda fría
cubre ahora los huecos
donde yo respiraba.
Con sudario de plata,
se han muerto mi alma...
y la luna mía.
lunes, 30 de abril de 2012
¿ Cuál felicidad ?
que hacen que creamos ser felices.
Y todo lo aceptamos
con tal de que ese sueño sea cierto.
Huimos de recuerdos del pasado,
que nos hicieron daño.
Miramos hacia alante
viviendo sin vivir,
en cuentos que no llegan.
Reunimos la fuerza
para escribirnos prestos
en alguna memoria,
y después de algún tiempo
casi sin darnos cuenta,
todo queda olvidado.
No hay felicidad sino mentiras.
Las que nos cuentan otros,
las que también
nosotros nos contamos,
y las que nos esperan
al volver las esquinas
de esta vida que espera,
que creamos en ella
para no derrumbarnos.
No hay felicidad sino ratos,
donde con pasos débiles
con ella tropezamos.
viernes, 6 de abril de 2012
No me soy yo ...
Ansiosa, voraz
mi alma entera
me castigó el miedo
con locura,
y me apartó el sabor
de labios dulces
para darme
sonrisas de amargura.
Ya pálida la luz
tras paso oscurecido
después de noche oscura,
me vine a despertar
sin ser yo misma
¡ qué osadía de voz
se me caía!
¡qué atrevimiento
exhibía en mis ojos!
¡qué poca lucidez
qué a pesar mía,
quería en el espejo reflejarme!
El espejo que otrora,
con sus ojos miraba
los infelices labios
de la mi misma vida.
Pálida aún me sentí errante,
y errada en mi armonía.
No soy feliz
sin manos y sin guantes.
No “ me soy yo”
cuando no siento nada.
Y vine a descubrirme
en puro desespero,
pues me necesitaba
en reflejos de lunas descendidas
que van deprisa
soñando alborotadas.
Sosteniendo la voz
que aún me recibía,
me caminé senderos nuevamente.
Bajé y subí
desde el cielo al infierno
pidiendo sinfonías de caricias,
estudiados duetos charlatanes,
que tuvieran poder
de apoderarse,
de abrazos de sustento,
que robasen minutos de mis días.
Pero no me encontré
ni en pasos, ni en luces,
ni en voces desatadas.
Ni aún en aquellas
que aún me requerían,
sino en besos perdidos
que dejaron palabras
rozando la agonía.
Afán inútil
de corazón adentro.
Inútil, la razón
que ya perdía.
Mi alma entera, entera
¡supo qué me moría
en aquella locura de amargura!
No “me soy yo”
cuando no siento nada.
¡ y no puedo sentir
si me siento vacía !
Vacía ... y sin palabras.
lunes, 12 de marzo de 2012
El otro corazón ...
El otro corazón
el que fue bueno,
se dejó resbalar y tocó suelo.
Suelo arrastrado,
fingido enamorado de su sangre
que se acercó hasta él
voraz en su lamento,
que le esculpe los sueños derramados,
en viajes recorridos al alba,
que acaban sobre el suelo
abandonados.
El otro corazón
el destruido, malévolo y ansioso de venganza,
aplaudió con fervor tamaña hazaña
del suelo que arrastrándose en sus voces
fue hiriendo el corazón con su guadaña.
Y pisó a su mitad de agua oscura
que desteñía en rojo y en morado
la luz, tan débil y tan fría.
La que olvidó la luna alguna noche
donde el sudor del mar se adormecía.
Corazón de mitad a mitad vive,
perdura un día
y al otro se desploma
entre el rugido de aquella risa breve,
que escapó de una boca que moría.
El otro corazón ...
el que fue bueno,
consiguió regalarse sangre nueva.
El malvado, el ínclito, el taimado,
y aún así corazón
de una mitad de vida,
se desapareció sin Sol a ras de suelo,
fingido enamorado en su porfía
que aprestaba su boca nuevamente,
para engullir la sangre enrojecida.
El otro corazón,
el que aún me falta,
se despidió despacio, despacio... el otro día.
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