lunes, 17 de junio de 2013

Ahora... el silencio



De todo lo salvable, sólo quedó el silencio.

Quizá porque entre su líneas sordas eramos nosotros realmente.
Cuando nos descubrimos nos hablaban palabras, la piel, los besos... todo en nosotros, quería contar algo de nosotros.


Ahora ya no hay fuerza para saltar barreras y rozarnos enteros, como entonces.
Ahora es el silencio. De una forma tan rara va uniendo cada día donde aún nos vivimos en una misma casa, en una misma mesa, en una misma cama.

Y todo es el silencio.
¡ Qué no medie palabra de un cuerpo hasta otro cuerpo, que ya no lo entendemos !

Un idioma cansado se apoderó del hueco de los labios y ya si nos hablamos, la boca nos silencia las ideas antes de que se esparzan en el aire con el que respiramos.

Ahora es el silencio, ya lo dije.

Un silencio... del que no me arrepiento.

domingo, 9 de junio de 2013

Rutina...



Cambiaría algo.

Desde que he despertado, me he dado cuenta de que este es uno de los finales que no tenía para mi historia.

Fuimos dos, para pensar como dos y sentir como dos, pero los días pasaron y la rutina mandó a sus armas a medir nuestras fuerzas.
Ganó ella, a pesar de los miles de esfuerzos que hicimos para que su trabajo no prosperara.
Ganó ella, porque no supimos hacer de sus ideas locas nuestras posibilidades de saltar al vacío sin su compañía.
Ganó ella y nos dejó a cada uno con un hueco de ojos y de besos perdiéndose entre la piel que ahora se marchitaba deprisa, sin nuestra sombra respirando entre sus costuras.
Ganó ella y ahora creo que ya no hay remedio para estas lágrimas tan torcidas de no tenerte cerca, ni para este dolor tan agarrado al pecho que me hiere la vida, cada vez que te pienso.
Ganó ella para que no te acuerdes de mi nombre nunca, porque si lo dijeses en alto te sabría muy cerca y tú me tendrías dentro de tus sueños.
Ganó ella, por eso cambiaría algo que hiciese que existiese algún regreso... y nunca este final que está acabando con mi historia. 

sábado, 1 de junio de 2013

Nunca fue amor...



Nunca fue amor, sólo un capricho. Ansia de dulce y locura, dentro de una voz que se había colado en los oídos. Un esperanza cambiada a una realidad que en su tiempo fue un sueño, que se convirtió en esa dicha de saber que existes para alguien... pero nunca fue amor.
Fue un salto al vacío, anidar en el abismo buscando un lugar en ese precipicio de piel sujeta a otra piel que duerme tus caricias. Crisálidas que despertaban a las sensaciones que estuvieron escondidas por tantas circunstancias adversas.
Miles de brotes de roces que eran saludos y despedidas cada vez que se abrazaban los encuentros. Almacenes de un lujo de sentidos, en dos claras lunas tan oscuras que estaban predestinadas al encuentro.
Nunca fue amor, pero así lo vivimos, desde que nos nació esta vida de compartir los días y las noches, de esa manera consentida y a la vez peligrosa que nos ha llevado hasta ahora. Un suspiro desalentado nos está aprisionando las palabras, la voz que fue protagonista, la iluminada ternura con ese toque amargo que hizo que la unión fuera aún más asentada entre nosotros, al venir de desechos de algún amor, que destruyó lo que algún día quiso ser un amor.
Nos duelen las miles controversias, la inadaptación, la saliva gastada en besos nunca dados, los silencios y a veces también las palabras que habría que dejarlas que volaran para llegar al borde de los labios contrapuestos.
Quisimos que así se sostuviera y cayó en un derrumbe al paso de los años, sin darnos cuenta apenas. Lo dulce, se hizo amargo, las manos se alejaron, los besos se olvidaron de que un día hubo bocas que estaban esperando.
Se formó la cordura para aplastar cada pequeña idea con trazos de locura que entraba en rebeldía y se dejaba resbalar al lado de unos corazones que no latían juntos hace tiempo.
Se vistió la pasión con una seda rota y no dejó que hubiera más acuerdos de dormir solamente con una piel vibrante que quería percibir el sudor, las caricias, la placidez después de ser tan sólo uno, en un sólo momento.
Nunca fue amor, pero así lo vivimos hasta este último espacio donde nos acabamos la paciencia y regresamos a una soledad, que hizo que de repente nos perdiésemos en un vacío extraño que volvió a unirnos, en una vida distante sin disciplina alguna, que nos va interviniendo las noches con plácemes y parabienes de cada luna errática, que son las que aún nos abrazan y siempre, siempre insisten en no dejarnos solos... aunque nunca fuera amor lo que siempre sentimos, entre nosotros dos.

viernes, 24 de mayo de 2013

Libertad...



La libertad es el beso impugnado, la luna alrededor del cuello sujetando los días, la soledad que brota de las manos a recibir la luz que hace de guía para todas las noches donde vivo dormida.




La libertad es saber que aunque no voy a volver, siempre estaré aquí, entre todas estas líneas que abren  mis caminos y cierran las puertas obsoletas e indebidas.

La libertad soy yo si me miro hacia dentro y me recuerdo viva. Un suspiro por cada paso dado en un obligado cumplimineto, hasta alcanzar las metas perseguidas.
Una voz que llama desde lejos a todos mis ruidos olvidados, a todos mis silencios, a todas mis locuras y a todas mis heridas.

La libertad es sólo un momento, un pequeño momento, donde yo ya no existo y dejo de ser mía, para ser una nada y así poder ser libre del olvido, que olvidó que era yo quien existía en el cuerpo desnudo que supiraba a través de mis miradas.

La libertad es lo absurdo de cada día estrecho que se sienta a mi lado, esperando que salve mis batallas en ese inhospito silencio de cada noche donde respiro sueños que se abracen dispuestos a sentir mis medidas en cada paso largo y en cada corta  pauta de cada nuevo día.

La libertad es ese intento de saber que soy yo, a pesar de mis malos y de mis buenos días y que nunca me miento, aunque no encuentre la salida.

domingo, 5 de mayo de 2013

Nuestra madrugada...



Me parió sin luz, de noche, al abrirse las lunas, en una fría esquina de la nieve que caía con el firme propósito de teñirme la piel que iba a ser mía.

Dispuesta a no rendirse a pesar de ese loco alboroto que se le vino encima, me dejó deslizarme a través de su vientre entre un dolor y otro hasta la vida que buscó para mi.

Se nos paró el tiempo en esa madrugada enlazadas aún por esa línea blanda y audaz que me fue alimentando de sueños y palabras durante tantos meses y luego en un mágico instante se nos rompió el silencio con el llanto que saltó de mi cuerpo hasta su fría y seca boca que me estaba esperando en cada beso pensado.

Al oír mis lamentos, descansó su cabeza sabiendo que existía con la fuerza del viento del invierno que me había traído en ese día. Me lavaron despacio con un cariño inmenso, me cubrieron de las ropas tejidas desde el centro de su tiempo hacia mis "nadas".  Después me acunaron un poco, mientrás ella miraba el fondo de mis ojos.

Cuando sentí su pecho latiendo con el mío, dejé que mi memoria recordara todo lo que vivimos abrazadas, en ese cuarto estrecho de su vientre y regresé al principio cuando casi era nada y ella acariciaba desde fuera mi extraña silueta, mientras contaba un cuento o cantaba una nana, en un aire que apenas sostenía mi nombre.

Me desperté de pronto de todos los recuerdos y me paré a mirarla. Sus ojos grandes, como grandes ventanas hacia el mundo me decían: " te quiero ", sin necesitar que ninguna palabra brotara de su boca para rozarme el alma.
Pasó un rato de silencios redondos, donde se respiraban las luces de una amanecida de nieve con sonrisas y lágrimas con el dulce sabor de la alegría de la vida donada. Luego, nos dejaron a solas con nuestras manos enlazadas.
Tan sólo nos mirábamos mientras llegaba el sueño y con él la mañana, de ese primer día de la vida que mi madre me había regalado, amparando mi cuerpo con su cuerpo, para que en mi llegada supiera que estaría protegida y que nunca, nunca... me faltaría nada.

domingo, 10 de marzo de 2013

En la nada...



Fue castigando el sur,
toda vez que miraba
a cada una de las noches,
donde vivió algún día.
No se supo esperar
y avasalló su voz,
en lamentos confusos y
atrevidos,
mientras apenas
sus pies la sostenían.

Tuvo claro de siempre
que nunca alcanzaría las
estrellas,
que ese no era su sitio,
que jugar a ser alguien
era lo que llevaba escrito
en esa piel de azúcar,
que la bañaba entera
de final a principio.

Y un día de repente,
tuvo bondad el cielo
y dibujó su plácida
y distraída luna,
en el color tardío
de un amor de película.

Y se sintió valiente
y se mimó los labios
para besar los lazos,
que se le proponían.
Y se lanzó a ese juego
y a ese fuego creyente,
donde surcó los vientos
que nunca fueron suyos
y ahora, se quedaban
en sus bordes calientes
que la vestían toda,
de las luces crecientes.

Abandonó las hordas
de los pasos cansados,
cejó el peregrinaje
de las ocultas lunas,
apretó la mirada
junto a esos otros ojos,
que iban trastornando
la quietud de su alma.

Y otra vez, nuevamente,
así, tan entregada...
se murió de repente
al notar que en la huida,
no le quedaba nada.
Después de aquella entrega
total y apasionada,
se vertió toda ella
en mil sueños de lágrimas
al ser su soledad
de nuevo compañera,
de sus vientos sin calma.

Hubo de regresarse al sur,
que antaño castigaba
esas noches vacías.
Y tiñó sus espejos
de melodías vanas,
para que no pudieran
devolver siluetas,
que fueran engañadas.

Apagó su sonrisa
y mirando hacia el sur,
se vivió muy deprisa
los huecos que quedaban.

Y un día de repente...
se amaneció en la nada.

( Este poema fue el que leí en el recital del Día Internacional de la Mujer, en Alicante, marzo 2013)

sábado, 2 de febrero de 2013

Binomio...





Bocas abiertas, desgastadas,
bocas casi siniestras buscandose en la nada.
Binomio de cautivos con cadenas pegadas.

Caderas, surcos, abrazos de silencio...
perfil inacabado de ruidos y de voces
que susurran en un viento
perenne y olvidado.

Tu boca, la mía, en los distantes besos
que desplazan el aire, que las dos se respiran
y dibujan el hilo de la voz que las  mima:
" Ay amor, sin ti  no entiendo el despertar..."
Tu boca, mi boca, presunción incompleta
de las almas perdidas.
Binomio disidente, del latido del cuerpo enamorado:
" Ay amor, sin ti mi cama es ancha..."
Caderas, surcos, manos,
tan apretados besos que palpitan
en huesos, en caricias de pieles tan mojadas,
tan calientes y en segundos tan frías.

Quiero plagiar tu nombre,
mientras tocas mi corazón salvaje con tu boca.
que a fuerza de latirme, brotan de él gemidos
que abrazan el lienzo que enreda las mañanas:
"Ay amor, que me domina la verdad
entre tu y yo la soledad
y un manojito de escarcha"
Frío, frío, tanto frío
¡que no quiero escucharlo!
Seda para sanar heridas, esparto para dañar el alma
y agua bendita para bañar los cuerpos,
que luego se marchitan.

Binomio desatado de lazos conjurados
donde parte la vida.
Voy a quedarme el aire que me roba tu boca
y en el siguiente beso...
te devuelvo la mía.  
Binomio de una vieja locura,
con voz impacientada.

( Los versos entrecomillados pertenecen a la canción    " Romance de Curro el Palmo" de J.M. Serrat )